miércoles, 30 de mayo de 2012

Diablo III

Los Señores del Infierno han tenido 20 años para planear su terrorífica venganza, pero no contaban con la presencia de un nuevo grupo de héroes capaz de hacerles frente. Encarna a uno de estos valientes y forja tu destino con la sangre de losenemigos en este impresionante juego de acción y rol, que no solo ha conseguido estar a la altura de la enorme calidad de las dos primeras entregas de la serie, sino también convertirse en un nuevo grande del género.

Han pasado más de diez años desde la última vez que tuvimos ocasión de adentrarnos en el caótico mundo de Santuario, pero desde entonces, no han sido pocas las veces que hemos reinstalado Diablo II y su expansión para echar unas partidas junto a los amigos. Por el camino han aparecido otros juegos de corte similar con los que también hemos disfrutado mucho... pero al final, siempre hemos vuelto al clásico de Blizzard. Desde el pasado 15 de mayo, por fin le hemos encontrado un sustituto.

Porque Diablo III es apasionante e increíblemente adictivo. Una oda al entretenimiento en estado puro que es capaz de mantenerte horas y horas delante de tu pantalla sin que te des cuenta de ello. Y es que una vez caes en sus garras, es muy difícil que puedas -quieras- escapar de ellas.
 Diablo III
Por supuesto, la base de Diablo III sigue siendo la de exterminar a cientos de enemigos de la forma más espectacular posible, pero eso no ha impedido a Blizzard desarrollar aventuras cada vez más divertidas y complejas en las que tan pronto podemos vernos dialogando con diversos personajes, como enfrentándonos a poderosos enemigos finales en las situaciones más desfavorables. Mención especial para los novedosos eventos aleatorios, que nos plantearán sobrevivir a llamativos retos como escoltar a ciudadanos durante una lluvia de fuego, o defender una posición ante decenas de enemigos durante un tiempo determinado.
En el fondo, como decimos, este tipo de misiones no modifican prácticamente nada la jugabilidad clásica de la serie, pero consiguen con creces que avanzar a través de los cuatro Actos que componen la aventura sea un reto más atractivo. Eso sí, nos habría gustado que Blizzard hubiera arriesgado más en este apartado, ya que han pecado de conservadores planteando una aventura que se asemeja en exceso a lo visto en Diablo II. Por supuesto, todo es más espectacular, divertido y emocionante gracias al argumento, pero en el fondo no deja de ser un “más de lo mismo” con otra historia y escenarios. Algo que no tiene porqué ser negativo, aunque sí conviene tenerlo en cuenta.
 
Donde Diablo III sí ofrece grandes novedades es en su sistema de progresión de habilidades, que ha sufrido una completa remodelación que no ha sido del agrado de todo el mundo, aunque a nosotros nos ha gustado... con matices. Básicamente, las quejas de los más veteranos vienen dadas por la simplificación de este sistema, que ha dejado de lado el tradicional reparto de puntos de experiencia para mejorar los atributos del héroe, como la propia selección de habilidades especiales, que ahora aprenderemos automáticamente al alcanzar un nivel determinado.

Decisión que a nosotros nos encanta por la gran libertad de acción que brinda, ya que se nos permite cambiar las seis habilidades activas (las que podemos usar durante la partida) del héroe siempre que lo deseemos, adaptándolo rápidamente a las diversas situaciones del combate. Así, por ejemplo, dependiendo de las habilidades con las que equipemos al monje, éste puede ser desde un guerrero destructivo a un excelente personaje de apoyo capaz de curar a sus aliados y potenciar sus habilidades con auras mágicas (el mantra).
Aparte, también contamos con enorme variedad de runas especiales que pueden asignarse a cada una de las habilidades activas del héroe, modificando considerablemente sus efectos. De este modo, siguiendo con el ejemplo del monje, podemos hacer que su aura sanatoria cure de forma más efectiva las heridas, o que a cambio de reducir su efectividad, cause también daño a los enemigos que rodean al héroe.
 
El nuevo sistema de habilidades de Diablo III cobra sentido en su vertiente de juego multijugador, en la que cuatro usuarios pueden compartir la aventura a través de Internet. No en vano, como os podéis imaginar, dependiendo del tipo de guerreros presentes en la partida y de las estrategias de juego que se vayan a desarrollar (para algunos enemigos resulta imprescindible contar con determinadas protecciones), convendrá tener activas unas u otras habilidades.
Por eso antes destacábamos la efectividad de este sistema, que estamos seguros creará escuela entre muchas desarrolladoras. De hecho, el poder replantearse toda la estrategia de combate en cuestión de segundos otorga al juego un dinamismo que no habíamos visto en ningún título de estas características. Y ya os avisamos que es fundamental dominar este sistema si se quiere sobrevivir en los niveles de dificultad más elevados -igual que contar con varios sets de armaduras y armas-, y es que es en el máximo reto donde Diablo III se convierte de verdad en todo un desafío.

Y esto lo decimos porque superar la aventura en el nivel de dificultad normal no resulta excesivamente difícil si se tiene algo de práctica (además bastan poco menos de 20 horas para lograrlo), pero no hay que olvidar que Diablo III empieza a brillar de verdad en su nivel de dificultad Pesadilla, donde las cosas se ponen muy feas. ¡Y aún hay dos niveles de dificultad más! Eso sin contar con la gran cantidad de misiones secretas y logros que incluye el juego, y que consiguen que la aventura sea más abierta y variada que en sus antecesores.
 
Diablo III PC 
 
 Tal vez su estilo gráfico sea algo más colorista que el de sus antecesores, pero no hay dudas de que Diablo III es un auténtico espectáculo audiovisual. En primer lugar, destaca la inmensidad de los escenarios por los que nos moveremos y la enorme cantidad de enemigos que pueden salirnos al paso (en algunos momentos pueden rondar el centenar). Pero también lo hacen los efectos de luces y sombras, que en algunos puntos clave pueden dejarnos con la boca abierta, y las impresionantes habilidades especiales de nuestros cinco héroes, que cada uno en su estilo, resultan tremendamente llamativas.
En este caso, el Médico Brujo puede que se lleve la palma por la gran cantidad de criaturas que puede invocar, aunque los magos no se quedan cortos gracias a la contundencia de sus conjuros. Los bárbaros, por su parte, también ofrecen ahora un estilo de combate realmente espectacular con sus potentes saltos, sus gritos de guerra y esos golpetazos que agrietan el suelo a su alrededor.
 
Por último, no podemos dejar de mencionar el magnífico trabajo llevado a cabo a nivel sonoro, tanto por la gran banda sonora como por el notable doblaje al castellano y contundencia de los efectos de sonido. Tres elementos que se han unido con gran acierto, creando una magnífica atmósfera sonora a la que se pueden poner muy pocas pegas.
Diablo III 
 
La intensidad y el frenetismo de las batallas, las partidas en equipo, la brutal cantidad de tesoros por localizar... Diablo III tiene todo lo necesario para mantenerte luchando contra las huestes del Infierno durante años. Más todavía si tu objetivo es acabar con los enemigos en el máximo nivel de dificultad. Y aunque es verdad que todavía faltan por integrarse algunas opciones que sí estaban presentes en Diablo II, como el juego competitivo entre jugadores, creemos que el nuevo juego de Blizzard no solo es un muy digno heredero de sus antecesores, sino también, uno de los mejores juegos de acción y rol que hemos visto en los últimos años.

 

 
 
 

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