miércoles, 27 de junio de 2012

Spec Ops: The Line

 
La guerra en PC como nunca la habíamos visto, eso prometía Spec Ops: The Line, aunque parte de ello se ha quedado por el camino. El de Yager es un notable videojuego de acción con algunos momentos muy divertidos, al que le ha faltado un punto de inspiración para ser realmente sobresaliente. Shooter bélico con otro prisma y ambientado en una imposible Dubái para mantener y prolongar el gran estado de forma del género.

 Spec Ops: The Line ha sabido hacerse un hueco en las agendas de los aficionados con una propuesta muy interesante y que logró llamar la atención ya desde el principio. El poderío de sus tráilers, la apasionante premisa argumental y la cuidada ambientación que exhibía, le hicieron estar rápidamente en el punto de mira del últimamente algo trillado género shooter.
Al frente del proyecto está Yager, un estudio debutante compuesto por algunos nombres veteranos del género, que ha demostrado mucha personalidad haciéndose cargo de este shooter nada convencional. Crudo en algunos momentos, frenético en otros y siempre con la sombra de algunas referencias cinematográficas como la de la imprescindible Apocalypse Now, Spec Ops es un gran juego de acción con una campaña notable, un multijugador interesante y un entorno único ambientado en Dubái que es el principal responsable del componente único del programa. 
 
En Spec Ops somos el Capitán Martin Walker, un Delta Force enviado a Dubái a una misión peligrosa. Un encargo de mucho riesgo tanto por la peliaguda situación meteorológica que atraviesa este paraíso, que lo ha dejado en el absoluto caos y cubierto de arena y polvo tras una salvaje catástrofe natural en forma de gigantescas tormentas de arena, como también por una contexto político delicadísimo en el que tras la salida de la mayoría de la población, quedan campando a sus anchas una serie de milicias que siembran el terror y la muerte entre los escasos supervivientes que quedan.
Un verdadero caos que se revelará cruel y cruento ya desde los primeros compases de nuestra presencia en la campaña individual. Y, ¿qué pintamos nosotros ahí? Nuestro objetivo es el de localizar al Coronel John Konrad, un antiguo miembro de los Delta Force y actual alto oficial del ejército estadounidense que se ha negado a obedecer las últimas órdenes de abandono de la zona, y que asegura estar protegiendo a los civiles del emirato que no pudieron ser evacuados a tiempo antes de la catástrofe. Se le daba por perdido de hecho tras varias semanas de no haber hecho contacto con él, sin embargo una misteriosa grabación al más puro estilo del Coronel Kurtz de Apocalypse Now saca al alto mando americano de dudas, y finalmente deciden enviar a un grupo de operaciones especiales del que por supuesto formamos parte para averiguar qué está pasando.
 
El juego tiene varios finales que se suceden en función de las decisiones que tomemos en puntos muy determinados de la aventura. Algunos de ellos están cogidos con pinzas y sacan conclusiones y desenlaces algo metidos con calzador para extrapolar nuestras opciones a lo largo de la campaña, pero se puede decir que las algo más de 8 horas que nos llevará superar el juego en su nivel de dificultad medio son bastante satisfactorias desde lo narrativo.  

Spec Ops: The Line 
Hay un pequeño componente de órdenes e instrucciones para nuestros colegas de batalla. En algunas secciones estamos solos, por exigencias del guión, pero la mayor parte del tiempo nuestro equipo lo componen el protagonista y dos hombres más, y tendremos poder para darles instrucciones en todo momento. Éstas, no obstante, son algo limitadas... Tanto como ser únicamente la del objetivo al que deseamos que disparen. Apretando el botón central del ratón les decimos a qué rival apuntar y abrir fuego, en una maniobra que cambia la óptica para permitirnos incluso ver a enemigos escondidos tras parapetos. Para ciertas secuencias viene bien, cuando no queremos levantar sospechas por ejemplo y buscamos acabar con algunos enemigos de forma simultánea, sin embargo la IA aliada es bastante aceptable en los tiroteos, de modo que el darles o no órdenes no suele suponer diferencias acusadas durante la campaña.

Eso sí, si la inteligencia artificial de nuestros compañeros aprueba como decimos, lamentablemente no podemos decir lo mismo de la enemiga. En algunos momentos parecen tener serios problemas para ubicar nuestra localización, y si bien cuando están parapetados son bastante efectivos a la hora de abrir fuego con furia contra nosotros, no lo son tanto cuando las abandonan y se mueven por el escenario con unas decisiones en sus trayectorias bastante discutibles. Hay algunos tipos diferentes de soldados enemigos, tampoco demasiados, y si bien hay algunos que tienen unos comportamientos extrañísimos como los que sólo portan un cuchillo, otros son un verdadero peligro como los francotiradores.
 
Para complementar la campaña individual del videojuego los chicos de Yager han propuesto una serie de alternativas multijugador bastante interesantes, que ayudan a que nos encontremos con un embalaje muy completo, a pesar de que como es obvio la atención principal haya recaído sobre el modo historia.
Lo primero que llama la atención es el de carácter cooperativo, que supone un escueto añadido a la campaña individual para ejercer a modo de prólogo. Aquí podemos jugar acompañados por un amigo y conocer algunos de los eventos que sucedieron antes de nuestra llegada a Dubái, y que nos mostrarán en cuatro capítulos los horrores de la guerra con algunos eventos inéditos del conflicto. Lo mejor es contar lo menos posible del cooperativo en términos narrativos, así que únicamente destacaremos que está todavía más orientado hacia la acción que la campaña individual, y que su desarrollo está cercano en algunos tramos al del Modo Horda de Gears of War.
 
Para acceder al cooperativo debemos descargar de forma gratuita el añadido que nos permite acceder a él, pero lo que sí se incluye en el embalaje del juego es el modo competitivo. La fuerza narrativa que Yager ha tratado de imprimir al juego hace que incluso aquí tengamos un fuerte empaque a la hora de encajar con el guión. ¿El motivo? En el competitivo escogemos bando entre dos facciones presentes, dos que surgieron a raíz de la evacuación fallida del batallón 33 del ejército norteamericano que se nos cuenta en la campaña. Así podremos elegir pertenecer a los Malditos, que apoyaron al Coronel Konrad, y los Exiliados que se rebelaron contra su poder.

Aquí las mecánicas son en esencia las mismas que en el modo individual, con también presencia predominante para las ejecuciones, las coberturas y también la presencia activa de la arena en unos mapas que recogen algunos de los lugares más emblemáticos que hemos visitado en el juego. Podemos jugar a seis modalidades diferentes de juego: Caos, donde debemos matar al resto de jugadores; Punto de Encuentro, donde defendemos un lugar para acumular puntos; Enterrado, donde debemos destruir Puntos Vitales del enemigo para revelar el Blanco de Gran Valor; Motín, que es un duelo a muerte por equipos; Desgaste donde se llevan a cabo eliminatorias por equipos sin reapariciones; y, por último, Enlace, donde debemos defender una zona de puntuación para acumular más y mejores números que los oponentes.
 
Hay, además, un cierto componente de personalización en el competitivo. Una vez que nos inclinamos por un bando tenemos que editar a nuestro soldado en cinco vertientes, la de Clase, Ventajas, Armas, Armadura y Kit. El juego consigue ser bastante interesante a la hora de incentivar los desbloqueos ya que al principio hay liberadas muy pocas cosas. Incluso las clases a elegir están cerradas de principio, con únicamente el Artillero y el Sanitario accesibles desde el nivel 1. Así Penetrador, Francotirador y Oficial, el resto, van ofreciendo la posibilidad de ser utilizadas según vamos progresando en el título.
 
Spec Ops: The Line PC
 El videojuego nos llega completamente traducido y doblado a nuestro idioma. Como en la mayoría de trabajos de 2K Games el trabajo es francamente bueno en este sentido, y las voces de los actores suenan a habituales de lanzamientos recientes pero también a más que hábiles intérpretes para unos papeles dramáticos como los que nos ocupan. La banda sonora, por su parte, es minimalista y su presencia en forma de Score propio se reduce a momentos muy determinados; por otra parte también hay una serie de temas licenciados de diferentes épocas para la ocasión, y que realizan una tarea muy interesante para enfatizar determinados momentos. En cuanto a los efectos de audio, éstos son robustos y atronadores y muestran un muy buen acabado para las diferentes armas y explosiones.
 

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